Lo sagrado en economía: análisis del neoliberalismo peruano

Por Florencia Tursi Colombo [1]

Introducción

El neoliberalismo entró en Perú en la elección presidencial de 1990, allí disputó la presidencia el candidato emblema de la élite peruana, Mario Vargas Llosa. Aunque con un programa de reformas estructurales, devaluación y desregulación perdió las elecciones, su programa fue aplicado punto por punto por su contrincante electoral, Alberto Fujimori.

¿Por qué continúa vigente y casi no tiene oposición el neoliberalismo en Perú? ¿Por qué no hay una real alternativa al neoliberalismo peruano? La respuesta a estas preguntas la encontraremos en el crecimiento económico de los últimos diez años. Es sobre el crecimiento económico que experimentó el país desde 2002 que se mantienen las mismas políticas neoliberales -a saber: libertad comercial y financiera, control del gasto público, bajos impuestos a los capitales extranjeros, empresas estatales privatizadas, mano de obra flexible y precarizada y explotación de materias primas, principalmente cobre.

Este trabajo se centra en el neoliberalismo como discurso que se piensa neutro y formal pero impone una forma de poder y dominación. Nuestra hipótesis es que ese discurso pretende legitimidad apelando a lo sagrado. Hay un saber en economía que se plantea como verdadero e indiscutible, ese saber es lo sagrado de la economía moderna. En Perú se expresa con la aparición del llamado “milagro económico”. Analizaremos un informe del Banco Central de Reserva del Perú en donde se impone el análisis de la economía peruana como un nuevo caso de milagro económico. Sostenemos que el milagro económico peruano es una prueba de la producción simbólica de un saber ligado a la Governance neoliberal.

Lo sagrado es ese discurso de la economía neoliberal que comenzó con Fujimori y que continúa hoy en día a través de nuevos recursos como el “milagro económico”. De esta manera busca consenso, dominación y legitimidad.

Génesis del neoliberalismo peruano

En 1990 gana las elecciones presidenciales del Perú el candidato “no neoliberal”: Alberto Fujimori. Su contrincante electoral era el escritor Mario Vargas Llosa quien contaba con el apoyo de los principales empresarios peruanos para realizar una reforma económica. La economía peruana de ese entonces estaba estancada en una grave crisis de hiperinflación. El país comandado por Alan García parecía haber entrado en un cuello de botella y la precedencia de García perdía legitimidad social.

En las elecciones, era Vargas Llosa el candidato que representaba al neoliberalismo, su propuesta era terminar con la crisis económica y modernizar al país. En cambio Fujimori fue menos claro en sus propuestas y objetivos, se rodeó de pequeños comerciantes, pymes, evangélicos y profesionales de clase media. Esta menor claridad en sus propuestas y coaliciones le permitieron a Fujimori captar un mayor electorado y ganar el balotaje con más del sesenta por ciento de los votos. “Si digo sinceramente lo que voy a hacer en el gobierno nadie me votaría”, slogan que parece repetirse desde entonces en las elecciones de América Latina. Fujimori, junto con Carlos Menem en Argentina, fueron los mentores de dicho lema.

El final de la guerra fría, derrumbe del mundo bipolar, caída y desintegración de la Unión Soviética son todos sinónimos de la consolidación del neoliberalismo como modelo dominante a escala global. Se gestó una economía mundial basada en los movimientos especulativos de capital financiero y se aceleró el proceso de acumulación y concentración de las ganancias. Hacia mediados del 1990 el neoliberalismo era hegemónico en América Latina. Se impulsaba en los países de la región el control del gasto público; mantener una disciplina fiscal; liberalizar el comercio y el sistema financiero; fomentar la inversión extranjera a través del quite de impuestos; privatizar las empresas estatales y flexibilizar el trabajo.

En Perú no sólo llegó dicha hegemonía sino que Fujimori facilitó la entrada del neoliberalismo; hizo lo contrario a lo que prometió en campaña y llevó a cabo el plan de devaluación y desregulación que proponía su contrincante electoral. Cambió y devaluó la moneda, devaluó los salarios, desreguló el mercado, privatizó empresas estatales y recortó subsidios.

El gobierno de Fujimori fue uno de los más largos de la historia del Perú. Enfrentó dos reelecciones consecutivas en 1995 y 2000, para las cuales tuvo que reformar la Constitución. Pero los escándalos de corrupción como el fraude electoral, tráfico de armas y sobornos, terminaron por deslegitimar a un gobierno ya desgastado. El desenlace fue la renuncia a su tercer mandato desde Japón. El Congreso no acepta la renuncia de Fujimori y decide destituirlo por “incapacidad moral”, designan un gobierno intermedio a cargo de Valentín Paniagua (presidente del Congreso) y llaman a nuevas elecciones.

Aunque fuera del gobierno, su presencia se hace notar. El “fujimorato” o “fujimorismo”, así es como se denomina al período presidido por Fujimori, ha dejado un fuerte legado: “[la] convincente adaptación del neoliberalismo a la realidad y la problemática peruanas… [y] el crecimiento económico de los últimos diez años” (Adrianzén 2014: 108) parecen ser los pilares sobre los que se sustenta la continuidad de las políticas económicas neoliberales en Perú.

Entonces, ¿Cómo caracterizar al neoliberalismo peruano? En este trabajo proponemos caracterizarlo a través de los saberes discursivos que maneja. Principalmente un saber sobre la verdad de la economía y un discurso cuyo objetivo es generar consenso. Esto es lo que podríamos llamar siguiendo a Foucault la Governance neoliberal. La Governance (o gubernamentalidad) nos dice Foucault (2006), supone que los gobernados avalan las decisiones del gobierno, un gobierno que busca lo mejor para cada uno, que actúa como poder pastoral que cuida nuestra vida. Ya no está en el centro la disciplina de los cuerpos sino la legitimidad del espacio económico sobre los individuos. Lo que caracteriza al mercado neoliberal no es el consumo, ni la producción, ni el trabajo. Por el contrario, es la adaptación del mercado a los sujetos individuales, el sujeto es resemantizado como empresa individual (se ve claramente en el uso de las nuevas redes sociales que manejan nuestro tiempo de ocio) y esto acompañado por un discurso estatal que busca legitimidad en las nuevas prácticas económicas. En la próxima sección veremos cómo opera esta Governance al referirse al crecimiento económico del Perú como un milagro.

Milagro

En enero del 2008 sale publicado un Documento de Trabajo del Banco Central de Reserva del Perú (en adelante BCRP) titulado “¿Puede el Perú ser un nuevo milagro económico?”. Informe que también había sido expuesto en el XXV Encuentro de Economistas del BCRP en 2007. Su autor, Raymundo Chirinos, es un célebre economista peruano, que trabaja en el BCRP en el marco de la Gerencia Central de Estudios Económicos. Asimismo, fue entre 2013-2014 asesor del Ministerio de Comercio Exterior y Turismo del Perú durante la presidencia de Ollanta Humala.

El documento trata de establecer una teoría sobre los Milagros Económicos, define de manera científica el término y propone una cuantificación de los casos milagrosos con el objetivo de poder ser aplicado al estudio de otros casos. En base a esto se deduce qué probabilidad tiene el Perú de convertirse a largo plazo en un caso exitoso de milagro económico. El término “milagro económico” es usado como sinónimo de crecimiento económico, se entiende por crecimiento económico el aumento del Producto Bruto Interno (PBI) de un país. Sin embargo es un crecimiento exponencial y desusado de las economías nacionales; se utiliza “milagro económico” como expresión que refiere a países que registraron tasas de crecimiento muy alto durante un tiempo, siempre después de situaciones muy complejas ya sea de debacle o crisis de la economía nacional.

Se comenta que el crecimiento peruano de los últimos tres años fue del 7,5 por ciento y se estima que si se mantiene dicha tasa de crecimiento el Perú se convertiría en un caso de “milagro económico”. Es lo que algunos economistas también denominan como crecimiento a tasas chinas, haciendo referencia al milagro chino (Sharma 2012) en donde se registraron entre 1980 y 2000 tasas de crecimiento anual medio del 10% (Bustelo 2002).

De manera teórica el milagro económico es definido como una mejora dramática en las condiciones económicas de una nación. Sin embargo quedan sin fijar cuáles son esas condiciones económicas y sin cuantificar el dramatismo de esa mejora. Dicha definición podría ser aplicada a varios casos como por ejemplo el crecimiento argentino entre 2004-2007 luego de la crisis del 2001 pero en Argentina no llegó ha hablarse de “milagro económico”, aunque algunos economistas sí utilizan el término “tasas chinas” para referirse al crecimiento cercano al 9% anual del PBI (Ferrer 2007). Sin embargo se señala que el milagro económico es un crecimiento durante un plazo aproximado de veinte años, como es el mencionado caso de China.

El documento contrasta tres tipos de economías con el objetivo de llegar a una definición “operativa del concepto milagro económico”. Las economías que presentan una evolución desastrosa, las promedio y las sobresaliente, este último caso es denominado “milagro económico”. Esa descripción de las economías es producto de un análisis de las “condiciones iniciales”, dichas condiciones explicarían porqué medidas de política económica iguales producen resultados distintos al aplicarse en los distintos países. Las condiciones iniciales determinan el alcance, magnitud y dirección de las políticas económicas. De hecho, se aclara que la elección de las medidas económicas ha adoptar no es una elección libre entre varias alternativas sino que deben tenerse en cuenta la historia, política y sociedad de cada país. Son ejemplos los estudios sobre el desempeño económico de los países del África subsahriana (calificado como “pobre desempeño”); el pasaje de las economías comunistas a capitalistas; y los casos del Sudeste asiático (de “éxito relativo”). Una misma medida en política económica aplicada en cualquiera de los casos va a producir resultados diferentes, esto como consecuencia de las condiciones iniciales de cada país. Lo que plantea el trabajo del BCRP es estimar la probabilidad de que una economía se convierta en milagrosa (también denominada como “evolución sobresaliente”) o por el contrario tenga un crecimiento desastroso o promedio observando sus condiciones iniciales. Es decir, el desempaño “milagro”, “promedio” y “desastre” son las variables dependientes, mientras que las condiciones iniciales (como PBI per cápita, el coeficiente de Gini, la tasa de inversión, la apertura, volatilidad macroeconómica, el crédito al sector privado, natalidad, institucionalidad, inflación, consumo de electricidad per cápita y gasto público en educación) son las variables independientes, siendo el crecimiento económico lo que se quiere cuantificar.

“Milagro”, “promedio” y “desastre” son también definidos como conceptos. Se trata de elaborar una definición de dicha variable -a saber: el milagro económico- partiendo de un análisis de los distintos casos milagro. Ya señalamos que el BCRP define al milagro económico como una mejoría en las condiciones económicas, lo que aquí se agrega es que el milagro económico es un concepto, y dice: “El concepto de milagro económico se refiere a una mejora dramática en las condiciones económicas de un país, siendo esto resultado principalmente de un acelerado proceso de crecimiento económico” (BCRP 6: 2008). El problema que se presenta es cómo cuantificar ese concepto: “A fin de establecer la probabilidad de que el Perú se constituya en un milagro, se hace necesario establecer una medida cuantitativa de este concepto; para tal fin se propone extraer medidas de la información de la propia data de crecimiento de aquellos países exitosos” (BCRP 7: 2008).

Y cómo podemos distinguir un crecimiento económico de un milagro económico

“Por ejemplo, el crecimiento que Estados Unidos y Australia han mostrado a lo largo de más de 170 años nunca ha sido catalogado como milagroso, en tanto que el de Japón sí lo ha sido, particularmente cuando se observa el desempeño entre los años 1950 y 1973. Otro caso donde la clasificación puede parecer arbitraria es el de Brasil y Costa de Marfil, ambos países crecieron en términos per cápita a una tasa superior al 3 por ciento entre 1950 y 1973; la literatura califica dicha época en Brasil como de milagrosa y poco o nada dice sobre el desempeño del país africano en mención” (BCRP 6-7: 2008).

Se concluye, como consecuencia de contrastar dichos ejemplos, que un milagro económico es algo subjetivo, depende del criterio de los economistas: “La literatura económica no precisa un criterio respecto a tasas o duración del período de crecimiento para calificar a un período de expansión como milagro; motivo por el cual este calificativo tiende a ser empleado de manera subjetiva” (BCRP 7: 2008). Queda la duda sobre la necesidad -o no- de estudiar las condiciones iniciales ya que, al fin de cuentas, un milagro económico depende de factores subjetivos.

No obstante, el documento continúa en la búsqueda de algún indicador cuantificable del milagro. Se construye una lista o ranking de diecinueve países que registraron el mayor crecimiento del PBI per cápita en el período 1961-2002. Se toma cada país desde el año en que comenzó a crecer su PBI y se registra el promedio de ese crecimiento durante 10 años, luego durante 15 años y finalmente durante 20 años consecutivos. El resultado son los países de “milagro económico”: Botswana, Brasil, Chile, China, Chipre, Corea, España, Grecia, Hong Kong, Hungría, Indonesia, Irlanda, Japón, Malasia, Malta, Portugal, Puerto Rico, Singapur y Tailandia. Quedan fuera del análisis los milagros alemán, italiano y francés ya que su mayor crecimiento fue entre 1950-60.

El cuadro comparativo de los casos milagro es analizado a partir de “la regla del 72″. Esta regla dice que la tasa de crecimiento anual (para cualquiera de los casos) que logra duplicar el ingreso per cápita cada 10 años es del 7,2%, manteniendo constante la población. Los números promedio para cada período de tiempo (10, 15 y 20 años) son cercanos a esa “regla del 72″, es decir, en promedio, las tasas de crecimiento de cada período de tiempo permiten duplicar el ingreso per cápita. Dicho de otro modo, según el cuadro elaborado por el informe, un país que obtenga un PBI del 7,2 por ciento anual consigue duplicar el ingreso per cápita en un plazo de diez años; en eso consiste un milagro económico -en términos cuantitativos-: en duplicar el ingreso per cápita manteniendo una tasa de crecimiento del 7 por ciento aproximadamente durante diez años. “Por tanto, la regla práctica del 72 nos sugiere que una tasa de crecimiento de alrededor de 7 por ciento sostenida durante una década es una buena manera de definir un milagro económico, pues permite a un país dar el doble de recursos a sus habitantes de los que podía dar apenas diez años atrás” (BCRP 9: 2008).

Este mismo ejercicio es aplicado a las economías “promedio” y a las “desastre”. Se toman veinte economías calificadas como promedio y otras veinte como desastre. Las economías promedio (Argentina, Colombia, Congo, Costa Rica, Ecuador, Egipto, Granada, Guatemala, Israel, Marruecos, Mauricio, México, Pakistán, Panamá, Paraguay, República Dominicana, Togo, Túnez, Turquía y Uruguay) son aquellas que registran tasas de crecimiento entre el 2 y el 4 por ciento en un plazo de 10, 15 y 20 años durante 1961-2002, las desastre (Benín, Bolivia, Bulgaria, Comoros, RD Congo, Gambia, Guinea-Bissau, Haití, Madagascar, Mali, Moldavia, Mongolia, Namibia, Niger, República Central Africana, Senegal, Rumania, Vanuatu, Venezuela, Zambia) son aquellas con tasas menores al 3 por ciento en los mismos plazos y años.

Al comparar las condiciones iniciales de los países milagro, los promedio y los desastre parecería que los casos milagro económico parten de mejores condiciones (ingreso per cápita mayor, más equitativos, más abiertos, poseen una mayor tasa de inversión y penetración del mercado financiero, presentan una menor tasa de natalidad y de inflación, más institucionalizados y el gasto público en educación sería mayor) pero, señala el informe, que cada una de las economías milagro presenta condiciones diferentes, cada país milagro emprendió un camino distinto de crecimiento.

Entonces, ¿cómo puede el Perú convertirse en un caso exitoso de milagro económico? El documento propone no dejar de lado las condiciones iniciales, por el contrario, construir un listado de aquellas condiciones más significativas (a través de una serie de ecuaciones) para la conformación de un milagro económico peruano en un plazo de diez, quince y veinte años. En el primer plazo de diez años, entre los 19 países milagro las condiciones que sobresalen son la tasa de inversión, el nivel de institucionalidad y la tasa de inflación. En un lapso de quince años la baja inflación deja de ser una variable significativa para un milagro económico pero siguen siendo relevantes la tasa de inversión, la institucionalidad y se le suma el crédito del sistema bancario al sector privado. “Los signos de los coeficientes señalan que mayor inversión, profundización financiera e institucionalidad incrementan la probabilidad de que una economía se convierta en un milagro económico en un plazo de 15 años” (BCRP 14: 2008). En el horizonte de veinte años la tasa de inversión y el crédito aparecen en primer plano.

Volviendo a la pregunta inicial del texto, cómo se puede estimar la probabilidad que el Perú se constituya en un caso de milagro económico tanto en un horizonte de diez, como quince y veinte años; en esta parte final del informe se recurre al estudio de la economía peruana, se analiza la evolución económica desde 1992 a 2007. Se inicia el estudio en ese año ya que esa fecha da inicio a las reformas estructurales de la economía peruana llevadas a cabo por Fujimori como señalamos más arriba.

Tomando en cuenta la inversión y el crédito como condiciones iniciales durante 1992-2007 en Perú, la probabilidad de que la economía conforme un nuevo milagro económico en los próximos 10 años es del 93%, “una probabilidad relativamente alta y que se ha mantenido en elevados niveles desde la segunda mitad de la década de los 90 luego de culminar el proceso de reformas estructurales por el que atravesó la economía peruana” (BCRP 16: 2008). Pero en un plazo de 15 y de 20 años esa probabilidad se reduce al 55 y al 25 por ciento respectivamente, esto es explicado como “la incertidumbre de realizar proyecciones a plazos cada vez mayores”. Asimismo, se subraya que la probabilidad que se convierta en un caso desastre en los próximos 10 años es de cero, mientras que a inicios de los 90 era de un 50%. “Según el modelo, podría concluirse que las perspectivas de la economía peruana son absolutamente favorables para los próximos 10 años, en tanto se cierne un mayor grado de incertidumbre en horizontes mayores, aunque con una probabilidad muy baja de reeditar desempeños “desastrosos” como el de la década de los 80″ (BCRP 17: 2008).

El principal argumento que señala el crecimiento de la economía peruana son las ya mencionadas reformas estructurales de inicios de los 90. Esas son las condiciones iniciales que permiten especular con un crecimiento milagroso. Desde entonces y -en particular- a partir del 2004 las tasas de crecimiento anual han estado cerca del 7 por ciento; “dicho rendimiento ha sido calificado por diversos analistas como prometedor e incluso milagroso” (BCRP 18: 2008).

El método utilizado para proyectar el milagro peruano se plantea como plausible de aplicar a otros estudios. Por ejemplo, se menciona el crecimiento económico de toda la región latinoamericana y se   detalla un listado de países y porcentajes según la probabilidad de convertirse también en milagros económicos en diez años. Chile es el que presenta el mayor porcentaje (98,2%) le siguen México (94,1%) y Perú (93%). Los países con menos posibilidades son Argentina (12,1%), Venezuela (15,3%) y Paraguay (33,2%).

El problema central del informe parece girar en torno a la dificultad tanto de conceptualizar como de cuantificar al milagro económico. La especial atención y esfuerzo puestos sobre la probabilidad de que el Perú se convierta en milagro económico -buscando indicadores, ecuaciones y tasas- deja de lado la principal característica de la economía peruana. Tan sólo se menciona en la nota al pie número 9 (página 11). Allí dice:

Cabe mencionar que en el caso del Perú (con información del Banco Mundial hasta el 2002) su mejor crecimiento a 10 años fue 2,5 por ciento, a 15 años 2,3 por ciento y a 20 años 1,6 por ciento. Dichos resultados ubican a Perú dentro del segundo quintil más bajo de los registros máximos de crecimiento. Con estos registros, a Perú le tomaría en el mejor de los casos 29 años duplicar su nivel de ingreso per cápita“.

Según la descripción explicada más arriba, la economía peruana sería una economía desastre ya que su tasa promedio de crecimiento es menor al 3 por ciento en los plazos de 10, 15 y 20 años para el período 1961-2002. Sin embargo, el crecimiento superior al 7 por ciento anual del PBI a partir del 2004 marca un nuevo impulso en el crecimiento. ¿No es apresurado hablar de milagro económico peruano? ¿Qué posibilidades (cuantificables) hay de que la economía pase de desastre a promedio? Por último, si el milagro económico depende de factores subjetivos para qué cuantificar matemáticamente el crecimiento.

Conclusiones

Hay dentro del informe del BCRP distintos géneros discursivos. En primer lugar un discurso técnico, descriptivo, para el cual milagro económico es un número (7%). Supone que en economía el discurso es matemático y cuantificable. En este mismo sentido se ubica un segundo discurso científico con el objetivo de explicar, definir el concepto y pronosticar. Sin embargo, hay también otro discurso que llamamos político: un trabajo por establecer una frontera entre los países milagro y los que no lo son, un ranking de países jerarquizados. El discurso económico-neoliberal no es sólo economía sino que hay también producción simbólica. Se suma un cuarto género discursivo ligado a lo religioso, ver a la economía como un verdadero milagro. El pasaje del discurso político al religioso está en la profecía auto-cumplida del Perú milagro. Se adjudica al Perú un signo (dentro de los países milagro). Es en estos niveles tres y cuatro del discurso en los que se configura la Governance neoliberal, la palabra milagro genera entusiasmo. Es el término milagro económico peruano que produce un consenso y legitimidad social en base al modelo económico neoliberal. Podría hablarse simplemente de crecimiento o desarrollo económico. Se revela así la elección arbitraria de una palabra frente a otras, un hecho extraordinario que además permanece en la incógnita: el milagro económico es un problema de definición no resuelto.

Concluimos sosteniendo que hay un saber en economía que busca la utilidad, es decir poder ser aplicado a la realidad. Este saber ubica a la economía dentro de una posición de poder, cómo es posible refutar aquello que fue probado con cálculos científicos. En su último libro La moneda imposible, Alexandre Roig, plantea -en referencia a Bataille- la permanencia inevitable de lo sagrado. El saber tiene un poder de producción simbólica cuya eficiencia radica en otorgar un estatus sagrado a los valores que defiende. “Todo lo indiscutible, lo que no se puede criticar, lo que es objeto de silencio, lo que se denomina verdad en el régimen de saber autorizado revela la continuidad de lo sagrado y expresa el poder simbólico de nuestras sociedades modernas” (Roig 268: 2016).

[1] Facultad de Ciencias Sociales – UBA

Referencias bibliográficas

ADRIANZÉN, C. A. (2014): “Una obra para varios elencos. Apuntes sobre la estabilidad del neoliberalismo en el Perú”; Revista Nueva Sociedad n254. Disponible en: http://nuso.org/articulo/una-obra-para-varios-elencos-apuntes-sobre-la-estabilidad-del-neoliberalismo-en-el-peru/

BUSTELO, P. (2002): “El milagro económico de China: un dragón que despierta”; revista Muy Especial, no 57, Universidad Complutense de Madrid.

FERRER, A. (2007): “La economía argentina: situaciones y perspectivas”; IPRI-Brasilia.

FOUCAULT, M. (2006): Seguridad, territorio, población. Curso en el Collège de France (1977-1978); Fondo de Cultura Económica, Buenos Aires.

LUCAS, R. (1993): “Making a Miracle”; Econometrica,Vol.61,No.2, New York University.

PEYREFITTE, A. (1995): Du ‘Miracle’ en economie; Editions Odile Jacob, París.

ROIG, A. (2016): La moneda imposible. La convertibilidad argentina de 1991; Fondo de Cultura Económica, Buenos Aires.

SHARMA, R. (2012): Breakout Nations, in pursuit of the next Economic Miracles; Penguin Random House, New Delhi, India.

Fuentes

Informe del Banco Central de Reserva del Perú: “¿Puede el Perú ser un nuevo milagro económico?”, por Raymundo Chirinos, enero 2008. Disponible en: http://www.bcrp.gob.pe/docs/Publicaciones/Documentos-de-Trabajo/2008/Documento-Trabajo-03-2008.pdf

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