La fuerza social del régimen, oligárquica e imperialista en Argentina, 2002-2016

Por María Celia Cotarelo [*]

 

Tras la crisis y colapso del sistema de convertibilidad en 2001 y la caída del gobierno de la Alianza Unión Cívica Radical-Frente País Solidario (UCR-Frepaso), continuador de las políticas neoliberales de las dos décadas anteriores, la fuerza social del régimen, oligárquica e imperialista quedó debilitada. Sin embargo, ya desde 2002 inició un proceso de reconstitución que le permitió volver a avanzar en distintos terrenos de la lucha hasta estar en condiciones de emprender una nueva ofensiva. En este artículo presentamos una periodización del desarrollo de esta fuerza social, resultado de una investigación más general acera de los procesos de luchas en la Argentina actual. Nos referimos a los principales enfrentamientos sociales en los que se fue reconstituyendo y fortaleciendo en este período –el llamado conflicto de las patronales del campo en 2008 y las elecciones generales de 2015-, así como a algunos de los numerosos encuentros parciales (en dos momentos: 2002-2007 y 2012-2015) que fueron creando las condiciones para librar esos enfrentamientos contra una fuerza social de carácter popular, democrático y nacional.

La fuerza social a la que nos referimos aquí es la expresión de una alianza de clases conducida por la cúpula de la burguesía (la oligarquía financiera) e integrada por fracciones de pequeña burguesía –asalariada y no asalariada, acomodada y pobre- y, en menor medida, del proletariado. La caracterizamos provisoriamente como 1) del régimen en contraposición a popular; defiende el régimen de dominación y la propiedad a ultranza, sin proponerse contener ni siquiera parcialmente ningún interés de sectores del pueblo; 2) oligárquica, en contraposición a democrática, expresión del interés de unos pocos –personificaciones del capital más concentrado- en manos de unos pocos, opuesta al impulso y reconocimiento de derechos universales y defensor de la legitimidad de privilegios para una parte minoritaria de la población; e 3) imperialista, en contraposición a nacional, por la defensa del interés del capital financiero, imperialista por definición. La aclaración de que se trata de una caracterización provisoria de la fuerza social en estudio se debe a que es una primera aproximación a la misma, que constituye un intento de dejar de lado tanto el políticamente eficaz pero poco preciso calificativo de “derecha” y como una caracterización por la negación –antipopular, antidemocrática, antinacional.

Cabe señalar que el proceso que observamos en Argentina se ha dado también en otros países de Latinoamérica en el mismo período, adoptando formas y contenidos similares, con las especificidades propias de cada país. Como parte del proceso de reconstitución y nueva ofensiva de esta fuerza social podemos mencionar las marchas en reclamo de seguridad en numerosas ciudades en México, Ecuador, Paraguay, Colombia, Venezuela; la rebelión de la Media Luna en Bolivia; los golpes de estado en Honduras y en Paraguay; la revuelta policial contra el gobierno de Rafael Correa en Ecuador; el intento de golpe de estado, las numerosas manifestaciones y otras acciones contra los presidentes Hugo Chávez y Nicolás Maduro en Venezuela y el juicio político a Dilma Roussef en Brasil, entre muchos otros hechos.

Enfrentamiento electoral de 2015

Comencemos por el último enfrentamiento general librado. Las elecciones presidenciales de 2015 se desarrollaron en tres instancias: las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO) en agosto, las elecciones de octubre y la segunda vuelta electoral en noviembre. Los resultados fueron los siguientes:

 N° de votos por alianza electoral en agosto, octubre y noviembre de 2015

Opciones electorales PASO – Agosto Octubre Noviembre
Cambiemos 6.791.278 8.601.131 12.988.349
Frente para la Victoria 8.720.573 9.338.490 12.309.575
Unidos por una Nueva Alternativa 4.639.405 5.386.977
Progresistas 781.472 632.551
Frente de Izquierda y de los Trabajadores 732.851 812.530
Otros 885.497 412.578
Total votos positivos 22.551.076 25.184.257 25.297.924
Total votos en blanco y nulos 1.470.740 864.189 637.319
Total votos 24.021.816 26.048.446 25.935.243

Fuente: www.elecciones.gob.ar

Se observa, pues, una paridad de fuerzas en el terreno electoral. Se trató de un  enfrentamiento entre dos fuerzas sociales, cuya forma electoral mayoritaria se expresó, a grandes rasgos, en las dos alianzas políticas que confrontaron en la segunda vuelta electoral: una fuerza social democrática, popular y nacional, que se expresó a través del voto al candidato del Frente para la Victoria, así como también en una parte de los votos en blanco y nulos; y una fuerza del régimen, oligárquica e imperialista, expresada a través del voto a la Alianza Cambiemos. Cabe aclarar que el Frente para la Victoria contiene elementos que no forman parte de la fuerza popular, al tiempo que ésta no se encuentra expresada política y electoralmente sólo en esa alianza; asimismo, consideramos que si bien la fuerza social oligárquica tampoco se encuentra expresada exclusivamente en Cambiemos, esta alianza electoral no contiene intereses populares.

A pesar de esa paridad electoral, la fuerza social triunfante emprendió una fuerte ofensiva a partir de su vuelta al gobierno del estado, que ha sido resistida por varios sujetos movilizados desde su inicio, aunque, hasta el momento, sin poder revertir su avance[1].

Primeros pasos en la reconstitución de esa fuerza social (2002-2007)

¿Cómo se llegó a esta situación? ¿Cómo logró reconstituirse una fuerza social que había perdido el ejercicio del gobierno en 2001 en medio de una profunda crisis económica, social, política e ideológica?

A fin de responder a estos interrogantes, nos referiremos brevemente, en primer lugar, a tres ejes centrales en torno a los cuales se produjeron movilizaciones callejeras entre 2002 y 2007: el reclamo por seguridad, la reivindicación de la guerra antisubversiva y la demanda de orden.

En septiembre y octubre de 2002 se realizaron tres jornadas nacionales en demanda de mayor seguridad, convocadas por la organización empresaria CAME y por la iglesia católica. El punto culminante de las manifestaciones ciudadanas en torno a este eje fue entre 2004 y 2006, convocadas por Juan Carlos Blumberg, padre de un joven secuestrado y asesinado en marzo de 2004. La demanda central era el endurecimiento del código penal. Desde entonces, la figura del delincuente pobre [2] como enemigo de la sociedad se instaló con fuerza en la opinión pública; a la vez, se instaló también la idea de que el gobierno nacional defendía el llamado garantismo y, por lo tanto, a los delincuentes.

Simultáneamente, se llevaron a cabo movilizaciones de militares retirados y de familiares de ex militares acusados de crímenes de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura cívico-militar, en momentos en que comenzaba a crecer el número de juicios y de condenas contra ellos. El punto culminante de esas manifestaciones fue en 2005, cuando se concentraron 5 mil personas en la plaza San Martín el día 5 de octubre.  La demanda principal era la libertad de los que consideraban presos políticos y el fin de los juicios vinculados con crímenes de lesa humanidad. El enemigo señalado era la figura del militante subversivo, con la que identificaban a varios integrantes del gobierno nacional que habían militado políticamente en los años ’70 principalmente en la Juventud Peronista o en Montoneros.

 Asimismo, a lo largo de esos años –en particular, entre 2002 y 2004-, fue constante la apelación al orden y a la paz social, y la crítica al gobierno por no garantizarlos. En este caso, el enemigo era la figura del piquetero pobre, protagonista de cortes de calles y rutas, encapuchado y portando palos[3].

De esta manera, esta fuerza social del régimen, oligárquica e imperialista comenzó a reconstituirse construyendo las figuras del delincuente pobre, el militante subversivo y el piquetero pobre, presentándolos como enemigos de la sociedad, y movilizando contra ellos a distintas fracciones sociales, en particular de pequeña burguesía. En esos años no logró una expresión política que le permitiera avanzar en el terreno electoral a nivel nacional[4]. Sin embargo, sí lo logró a nivel local, en la ciudad de Buenos Aires, en la que en 2007 triunfó la fórmula de Propuesta Republicana (PRO), encabezada por Mauricio Macri, quien accedió así a la jefatura de gobierno porteño. Mantuvo esta posición desde entonces: en las elecciones de 2011 Macri fue reelecto y en 2015 fue sucedido por Horacio Rodríguez Larreta, del mismo partido.

Enfrentamiento social de 2008

El abortado balotaje de 2003 entre las dos fórmulas más votadas en las elecciones de marzo de ese año –las encabezadas por Carlos Menem y Néstor Kirchner- evidenció una relación de fuerzas desfavorable para la fuerza social del régimen. Esta relación se mantuvo en las elecciones legislativas de 2005 y las generales de 2007, en las que triunfó la fórmula del Frente de la Victoria encabezada por Cristina Fernández de Kirchner. Pero apenas unos meses después de la asunción de la presidenta se produjo el primer enfrentamiento social de envergadura que involucró al conjunto de la población desde 2001, fuera del terreno electoral. A lo largo de cuatro meses se sucedieron los piquetes en las rutas de la zona sojera, los cacerolazos y las concentraciones masivas en los centros urbanos de todo el país en medio de un paro de comercialización de granos y hacienda convocado por las cuatro principales organizaciones empresarias agrarias agrupadas en la Mesa de Enlace Agropecuaria (Sociedad Rural Argentina, Confederaciones Rurales Argentinas, Federación Agraria Argentina y Confederación Intercooperativa Agropecuaria). El detonante fue una resolución ministerial que establecía un sistema de retenciones móviles a la exportación de productos agropecuarios. Recibieron el apoyo de diversas organizaciones políticas, sociales, sindicales, empresarias y no gubernamentales. La protesta giró en torno a la política impositiva hacia ese sector económico, considerada como la intervención abusiva de un estado autoritario en los negocios de empresas privadas. Aparecía en el centro de la escena, entonces, la demanda de libertad de empresa, presentada como libertad en general, en contraposición al “estatismo” y al “autoritarismo”. La resolución del conflicto fortaleció relativamente a la fuerza social oligárquica, que logró frenar esa política y avanzar en espacios institucionales –tras las elecciones legislativas de 2009. Sin embargo, tres decisiones políticas tomadas por el gobierno nacional, respaldadas por vastos sectores del pueblo, frenaron ese avance en la coyuntura: la eliminación de las Administradoras de Fondos de Jubilaciones y Pensiones (AFJP), la ley de medios audiovisuales y la ley de matrimonio igualitario. La fuerza social del régimen se movilizó levantando las banderas de la libertad de empresa, la libertad de prensa y la defensa de los valores religiosos, pero no logró evitar su debilitamiento en ese momento. En 2011, en el nuevo enfrentamiento electoral general, volvió a manifestarse una relación de fuerzas favorable a la fuerza social contraria, al ser reelecta la presidenta Fernández de Kirchner en primera vuelta, con el 54% de los votos.

Nuevo impulso al desarrollo de la fuerza social del régimen (2012-2015)

Al igual que en 2008, pocos meses después de haberse iniciado el segundo mandato de la presidenta Fernández de Kirchner comenzaron a registrarse protestas masivas en forma de cacerolazos, protagonizados principalmente por fracciones de pequeña burguesía. Si bien los primeros se produjeron en junio de 2012, los más importantes fueron el 13 de septiembre y el 8 de noviembre de ese año, y el 18 de abril de 2013, así como el cacerolazo y marcha del 19 de enero de 2015 en ocasión de la muerte del fiscal Alberto Nisman. Las consignas referían a la inflación, la corrupción, el autoritarismo, las restricciones a la compra de dólares, la libertad de prensa y de expresión, la necesidad de una “justicia independiente” y la inseguridad, entre otras, a las que se sumó el reclamo de justicia por la supuesta responsabilidad del gobierno en la muerte del fiscal. Se buscó así asociar al gobierno nacional y al kirchnerismo en particular con las ideas de dictadura y de corrupción, contrarias a la libertad de los ciudadanos y a la república. Abundaron también los carteles y consignas contrarios a los gobiernos de Venezuela y de Cuba, asociándolos a la vez al gobierno argentino.

Asimismo, en 2012 y en 2013 se intentó crear un clima social y político enrarecido a partir de sendas olas de saqueos de comercios en distintas zonas del país, la segunda de las cuales se dio en el contexto de un conflicto policial en reclamo de un aumento salarial. En 2012 se produjo también un conflicto salarial protagonizado por efectivos de otra fuerza de seguridad, la gendarmería.

Estas acciones fueron debilitando a la fuerza social contraria, cuyo desarrollo, a la vez, ponía en evidencia sus propios límites y contradicciones. La falta de una política que afectara más a fondo las ganancias del gran capital llevó a que el peso en el mantenimiento de planes sociales y otros subsidios a la superpoblación relativa recayera centralmente en capas de trabajadores y de pequeños propietarios, lo que llevó a que se instalara la idea de que quienes trabajaban debían sostener a “vagos” que no “querían trabajar” y que vivían en base al esfuerzo de aquellos a través de mecanismos instrumentados desde el gobierno nacional. En esos años se llevaron a cabo seis huelgas generales convocadas por la CGT dirigida por Hugo Moyano, la CGT Azul y Blanco y/o la CTA conducida por Pablo Micheli, en reclamo de la eliminación del impuesto a las ganancias sobre los salarios, entre otras demandas (20 de noviembre de 2012, 29 de mayo de 2013 -sólo CTA Micheli-, 10 de abril y 28 de agosto de 2014, 31 de marzo y 9 de junio de 2015). De esta manera, se sumaron fracciones obreras a la protesta contra las políticas del gobierno a través de la acción del movimiento obrero organizado sindicalmente, que desde 2011 había acentuado su fractura, pasando una parte del mismo a la oposición al gobierno nacional[5], lo que no significa que hubieran dejado de  formar parte de la fuerza popular. De esta manera, todos los movimientos sociales del campo del pueblo aparecían fracturados en torno a su alineamiento en relación al gobierno y al kirchnerismo, lo que marca un debilitamiento relativo de la fuerza popular.

Este nuevo impulso al desarrollo de la fuerza social del régimen reunió todos los elementos contenidos en el proceso general desde 2002 y posibilitó finalmente que tomara una expresión electoral con capacidad para ganar las elecciones presidenciales de 2015, aunque fuera por un pequeño margen de votos.

Agitadores y propagandistas

Finalmente, nos referimos aquí a un aspecto sobre el que nos interesa profundizar en nuestra investigación. Se trata de uno de los elementos que contribuyeron a que esta fuerza social lograra una expresión política con capacidad de ganar las elecciones: la acción de agitadores y propagandistas, que fueron instalando y/o fortaleciendo valores, ideas, estados de ánimo y sentimientos.

Una de las características más notorias del discurso esgrimido por muchos dirigentes y militantes de esa fuerza social del régimen es que se presenta como apolítico y desideologizado. Ninguna de las manifestaciones callejeras mencionadas más arriba fue convocada por un partido político de manera explícita, aun cuando en algunas de ellas participaron dirigentes partidarios, manteniendo un perfil bajo y ubicándose en segundo plano, como “unos ciudadanos más”.

Algunos de esos hechos fueron convocados por organizaciones gremiales empresariales (CAME, la Mesa de Enlace Agropecuaria); los referidos a la defensa de la guerra antisubversiva de los años 70, por organizaciones de militares retirados o de familiares de militares; la marcha tras la muerte de Nisman, por miembros del Poder Judicial. En otros hechos la convocatoria corrió por cuenta de la jerarquía de la iglesia católica –y en menor medida, de otras iglesias o credos religiosos-, y de organizaciones ligadas a ella (como escuelas religiosas y otras). Otros fueron convocados por organizaciones no gubernamentales de reciente creación; tal fue el caso de la Fundación Axel Blumberg y asociaciones de víctimas o familiares de víctimas de crímenes, entre otras. Finalmente, la convocatoria de otros hechos, como los cacerolazos, fueron presentados como “espontáneos”, organizados a través de las redes sociales por simples “ciudadanos indignados” o “preocupados” por la situación del país.

En particular en relación con este último tipo de hecho, fue central la acción de agitadores, que operaron tanto desde la televisión, radio y diarios como desde las redes sociales. A modo de ejemplo, uno de los sitios que impulsó los cacerolazos fue El Cipayo, creado en febrero de 2012, que proclama que “creemos en las instituciones, respetamos los derechos del prójimo y amamos la libertad en todas sus formas. Para muchos eso es ser Cipayos. Bienvenidos a la revolución del sentido común”[6]. No aparece mencionado ningún nombre ni hay ninguna foto en la página, pero al parecer los que integran El Cipayo eran conocidos por manifestantes que participaron de los cacerolazos y por dirigentes políticos, como Silvina Giudici y Federico Pinedo, según publicó el diario La Nación en ocasión del 18A. Eran varias personas, pero “el origen se le atribuye a este hombre robusto, de unos 35 años, abogado, y sin alineación política, según confiesa”; “Ya son un grupo organizado que aporta contactos -por sus vínculos políticos-, organización y comunicación. Por eso ayer el grupo de base se reunió una hora antes de las 19 en el Starbucks de Santa Fe y Callao para definir los últimos detalles. ‘Acá importan las ideas, no el líder como el concepto fascista de los kirchneristas’, opina”[7]. Según el periodista de Página 12 Julián Bruschtein[8], uno de los responsables de El Cipayo era Luciano Bugallo: “Bugallo se presenta a sí mismo como ‘un joven argentino que por diversos motivos allí por el 2008’, durante el conflicto entre el gobierno nacional y las patronales del campo, “sintió la necesidad de empezar a involucrarse en cuestiones políticas”. Así, cuenta que su primera necesidad fue ‘expresar sus ideas’ y creó el sitio ArgentinaContraK. Ligado a la Sociedad Rural, se fue acercando a los espacios ligados al macrismo en la actividad privada. Remite al grupo G25 del PRO macrista, en el que suman empresarios privados a la actividad pública no sin antes capacitarlos para la tarea”[9]. Bugallo desmintió ser quien manejaba ese sitio: “Con respecto a El Cipayo, aseguró que no es el que maneja el grupo de Facebook, pero comparte ‘el 90% de lo que se dice ahí’ y por eso lo difunde”[10]. Sea como fuere, una rápida ojeada a su cuenta de Twitter actual nos muestra que reenvía mensajes de El Cipayo, trata las mismas cuestiones y apunta a los mismos enemigos que este último (el kirchnerismo, Cuba, los militantes revolucionarios de la década de 1970, los organismos defensores de derechos humanos). Se presenta como “Inconformista. Republicano. Humanista liberal”, miembro de la Red Latinoamericana de Jóvenes por la Democracia, del Foro de Debate Político, de la Red Ser Fiscal y de Cambiemos (por la Coalición Cívica)[11]. Resulta interesante, asimismo, leer su página web, desde la que ataca a Cuba (califica a Raúl Castro de “Hitler del Caribe”), al kirchnerismo (“Hijos de puta, eso es lo que son”) y a Evo Morales[12]. En lo que respecta a la acción de agitación desde medios televisivos, quizá el caso más notorio fue el del programa conducido por el periodista Jorge Lanata, así como los zócalos de ciertos canales de noticias, y en medios gráficos, los titulares de tapa.

En cuanto a propagandistas, ha sido constante la publicación de editoriales de diarios como La Nación y Clarín, y artículos de miembros de think tanks y de universidades privadas, que son presentados como expertos en las distintas materias. Profesores de la Universidad Católica Argentina, Universidad de San Andrés, Universidad Torcuato Di Tella, UCEMA o Austral, e integrantes de usinas de pensamiento como la Fundación Libertad, CIPPEC, Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales, Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas, Poder Ciudadano y muchas otras.

La acción de unos y otros, desde redes sociales, medios masivos de comunicación y en el ámbito académico fue, pues, central en el desarrollo de esa fuerza social. Pero debe tenerse en cuenta que las ideas agitadas o propagandizadas eran ya parte del sentido común de buena parte de la población. A la vez, manipularon sentimientos de miedo, resentimiento, xenofobia y desprecio social de fracciones de pequeña burguesía e incluso de las capas más acomodadas del proletariado hacia las figuras del delincuente pobre, el militante subversivo y el piquetero pobre mencionadas más arriba. Como suele suceder, la defensa de la pequeña propiedad –real o imaginaria-, supuestamente amenazada por esos enemigos, es la base fundamental de la defensa de la gran propiedad.

Palabras finales

El resultado del enfrentamiento social librado en el terreno electoral en 2015 ha producido el realineamiento de distintos sectores. Las nuevas condiciones permiten la confluencia en la calle de fracciones y capas del campo popular, antes fracturado por la antinomia kirchnerismo-antikirchnerismo, a fin de resistir la ofensiva de la fuerza social del régimen. Junto a los enemigos antes mencionados, ésta va delineando una nueva figura, la del trabajador rebelde.

Notas

[*] Programa de Investigación sobre el movimiento de la sociedad argentina (PIMSA)

[1] Hasta el momento sólo se ha logrado frenar el aumento en las tarifas de gas tal como lo trató de imponer el gobierno, siendo incierto aún cómo se seguirá desarrollando este conflicto.

[2] No suscitan el mismo rechazo los delitos cometidos por la burguesía –como los llamados delitos económicos, de los cuales dan cuenta, por ejemplo, los Panama Papers-, a excepción de aquellos vinculados con funcionarios públicos, que son repudiados como hechos de corrupción.

[3] Enfatizamos el carácter de pobre de estos piqueteros en contraposición a la valoración positiva de estas fracciones con respecto a la acción de otros protagonistas de piquetes, como vecinos o propietarios rurales.

[4] Fracasó el intento por instalar la candidatura de Juan Carlos Blumberg. También fracasó la fórmula integrada por el entonces gobernador de Neuquén, Jorge Sobisch (responsable de la muerte del militante del gremio docente Carlos Fuentealba en el transcurso de un corte de ruta) y Jorge Asís, que obtuvo poco más de 1% de los votos en las elecciones presidenciales de 2007.

[5] Unos años antes habían pasado a la oposición una parte de la CTA y organizaciones de pobres, como el Movimiento Barrios de Pie y la Corriente Clasista y Combativa.

[6] Ver https://web.facebook.com/elcipayo?_rdr y http://elcipayoargentino.blogspot.com.ar/.

[7] La Nación, 19/4/13.

[8] Se basó en información publicada en bloggersenaccion.blogspot.com.

[9] Página 12, 6/6/12. En su página web, Bugallo señala que “En fin, las cosas de la vida quisieron que por un sin fin de motivos que no vienen al caso detallar, estuviera en el momento justo, y en el lugar indicado, allá a principios del año 2012, cuando con un grupo de amigos (más precisamente éramos cuatro), nos preguntamos… ¿que vamos hacer? ¿seguimos protestando detrás de una botella de cerveza, o hacemos algo? En ese momento no sabíamos qué, pero evidentemente, no elegimos la primera opción” (https://luchobugallo.com/bio/). Por la fecha, podría estar refiriéndose a la creación de El Cipayo, pero no lo aclara.

[10] La Nación, 7/6/12.

[11] En https://twitter.com/luchobugallo?lang=es.

[12] Ver https://luchobugallo.com/. En Linkedin completa su presentación señalando que fue administrador ayudante de empresas agropecuarias,  miembro del Comité Hípico de la Sociedad Rural Argentina, fundador de la Red de Encuentro Ciudadano, director general de EQ Entertainment (empresa de multimedios vinculada a deportes hípicos y al agro) y Coordinador General de la Comisión de Agroindustria de la Sociedad Civil. Sus inquietudes políticas, surgidas durante el conflicto con las patronales del campo, se habrían canalizado en organizaciones desde 2009, cuando se incorporó a la Fundación Fragua, y continuó luego en el Grupo Ceibo (2011), hasta llegar a ser hoy asesor, por la Coalición Cívica, de las comisiones de Desarrollo y Economías Regionales y de Agricultura y Ganadería de la Cámara de Diputados de la Nación, así como también asesor de la comisión de Asuntos Agrarios del senado de la provincia de Buenos Aires.

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